domingo, 28 de octubre de 2007

Momento postutópico "mujeres y TIC"

Las redes sociales, la blogosfera, las plataformas de vídeo y los mundos virtuales que hoy caracterizan el ciberespacio lo hacen en un momento postutópico para el feminismo orientado al medio digital, donde nuevas inquietudes marcan el estatus on line de la representación y presencia activa de las mujeres en el ciberespacio. Creo que desde una perspectiva más general en el trabajo sobre mujeres y tic, también vivimos un momento postutópico, y es ahora cuando el idealismo primero conversa con las posibilidades reales de la práctica feminista, también con los medios reales (redes de mujeres, medios tecnológicos, alfabetización digital, apoyo financiero, etc.) para llevar a la práctica nuestras ideas. Sin embargo lo que las mujeres queremos de las tic no se limita a un proyecto concreto, ni siquiera se conforma con la suma de muchos proyectos tecnológicos concretos protagonizados por mujeres, aunque estos sean fundamentales... Lo que queremos precisa "además" de un cambio de mentalidad sobre lo que las mujeres “somos” en relación a la tecnología y lo que “podemos ser” en relación a ella.

En esta línea, de entre los muchos discursos que siguen vigentes sobre mujeres y tic y que reclaman su presencia en las políticas tecnológicas, quisiera rescatar uno que, a mi modo de ver, sigue siendo importante: la vinculación de las mujeres a los estudios y trabajos tecnológicos de prestigio. El caso de la red sería descriptivo. Aquí podemos pensar que la red somos todas y todos, sin embargo son unos pocos (hombres) los que inventan su arquitectura y lo que en ella podemos hacer. Son unos pocos hombres, los ingenieros e informáticos de prestigio, los bloggers de mayor visibilidad, los jóvenes brillantes creadores de un dispositivo revolucionario… Y esto tiene mucho que ver con esas tendencias, aún activas, hacia formación y trabajo con género.

En cierta forma el medio blog me anima a acercarme a esta cuestión desde la experiencia personal, así que me dejaré llevar y así lo haré:
En estos años he tenido oportunidad de compartir con muchas alumnas su experiencia universitaria, en algunos casos en estudios directamente implicados con la teoría crítica de los nuevos medios y en otros, relacionadas de manera indirecta (después de un "intento fallido") con la tecnología, pero cuya experiencia resulta si cabe más significativa para lo que quisiera contar. En las titulaciones en que trabajo, tanto en Bellas Artes como en Ciencias de la Educación, tenemos más alumnas que alumnos (sobre todo en esta última el porcentaje supera en muchos grupos el 80 % de mujeres). Más allá de la radical feminización de algunas titulaciones (y masculinización de otras), creo interesante reflexionar sobre aquéllas que después de estar un tiempo en estudios científico-técnicos vienen a cc. sociales y humanidades. Recuerdo el caso de varias procedentes de titulaciones como informática e ingeniería que coincidían en que las dejaron porque “no era lo que esperaban”. Pienso que en esa expresión hay muchos mensajes implícitos y desgranar el problema sin duda es complejo para un post, por ello sólo me atreveré a profundizar más en este discurso en primera persona y compartir mi experiencia personal, que aun produciéndose varios años antes que la de estas chicas, es muy similar a la suya y aunque es particular no deja de ser auténtica:

Mi primer contacto reflexivo con las tecnologías electrónicas y digitales fue en el noventa y uno cuando comencé a estudiar Telecomunicaciones. Al poco tiempo intenté simultanear esta carrera con Bellas Artes (cuya minusvalía frente a Teleco puede ser evidente pero cuyo atractivo para quienes buscan espacios de creatividad era clara) y finalmente opté por quedarme sólo en Bellas Artes.

Detrás de esta decisión hay muchos factores a tener en cuenta, factores que para los que tienden a simplificar se resumirían en una sentencia del tipo: “una mujer que opta por seguir la opción más fácil (y feminizada) y abandonar una carrera de prestigio”, como tal masculinizada (el prestigio de una actividad sigue siendo curiosa y lamentablemente inversamente proporcional al número de mujeres que la realizan).

Creo que esto que yo hice es algo que nos pasa a muchas mujeres y si bien podría argumentar que lo hice por vocación artística, confieso que no tengo claros los motivos ni hasta que punto tomé yo la decisión o fui parte de la estadística de mujeres que “tiende” a hacer lo que el contexto nos orienta a “hacer”. Algunos factores que ahora apunto intentando desgranar aquella decisión serían:

-El handicap que suponía para las pocas mujeres estudiantes de teleco (en el aula, entonces, tres entre unos noventa alumnos varones) que la mayoría de ellos ya tenían unos buenos conocimientos de informática adquiridos en gran medida de forma amateur (convirtiendo una afición, con la consiguiente carga de motivación, en una elección profesional).

-El maniqueísmo ideológico sobre el que descansan los sistemas educativos que siguen separando tecnología de humanidades y, en muchos casos, también de creatividad, así como orientando a los hombres hacia trabajos científico-técnicos y a las mujeres a los de ciencias sociales y humanidades y, como consecuencia, a su diferente valoración y prestigio. Los estudios y los trabajos siguen teniendo género y esto directa e indirectamente es utilizado para limitar nuestras posibilidades en la vida.

Pienso que estos apuntes encajan y se ven ampliados por lo que Eulalia Pérez Sedeño expone tan bien en su trabajo sobre Ciencia, Género y Tecnología como mecanismos de exclusión ideológicos, institucionales e implícitos. En el contexto científico y académico siguen estando vigentes y orientando nuestra formación y futuro profesional.

Creo que si bien los logros de igualdad van materializándose progresivamente en los estudios y trabajos a los que aspiramos, muchos de los mecanismos que operan en su dificultad son estructurales y la convierten en una cuestión de largo plazo. Para terminar con ellos no basta solamente con “estar” (en Internet, en las tecnologías, en los estudios ad hoc) sino que habríamos de lograr que ese: “no era lo que esperaba”, no sea previsible, es decir, no se produzca como un lastre apoyado socialmente. La posibilidad está fuertemente unida a la posición de prestigio, quiero decir, que lo que podemos “ser” está en muchos casos limitado de antemano por lo que "pensamos que podemos ser"...

2 comentarios:

Maria Goñi Mazzitelli dijo...

Querida Remedios; luego de leer tu texto.. dejo algunos comentarios!... que estás propuestas se repitan, más y más.

OCUPANDO LA RED….

Cada vez más mujeres, poco a poco, comienzan a “enredarse” en el mundo de las TICs, aprendiendo, descubriendo, creando y re-creando nuevos mundos y realidades, nuevas identidades, más noticias e información desde una perspectiva de género….

Pero falta aún, muchiiisisisimo!! camino por recorrer.
Las nuevas tecnologías ofrecen posibilidades reales para incrementar la libertad de las personas y la justicia social. La brecha digital que existe en el acceso a las TICs entre hombres y mujeres aún continúa marcando muchas diferencias en cuanto acceso, uso y control de las nuevas tecnologías.
Internet y las nuevas tecnologías son espacios poco frecuentados por las mujeres, muchas no encuentran atractivos en las propuestas de la Web, otras no acceden por razones culturales, y de precio. Las barreras de acceso y utilización a las TICs afectan a millones de personas en el mundo que viven al margen de los procesos de desarrollo. Las mujeres, que constituyen la mitad de la población mundial, han enfrentado dificultades en el ejercicio de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, amenazados por los sistemas patriarcales y fundamentalistas.
Hoy nos encontramos ante un cambio de paradigma en todos los ámbitos de la organización social gracias a la revolución tecnológica, que nos sitúa en un escenario desafiante para intensificar las luchas por sociedades equitativas y verdaderamente democráticas.
El acceso a las TICs va más allá de ser o no capaces de utilizar un PC mejor que una máquina de escribir. Estamos hablando de comunicación, estamos hablando de desarrollo y progreso social, estamos hablando de una nueva era con nuevos valores en relación a la información y comunicación.
Las TICs son fundamentales para que el pensamiento de las mujeres tenga una presencia en la sociedad. Tenemos que construir nuestras propias redes, pero también participar en las redes civiles ya creadas.

Este fue, de alguna manera el impulso, uno de nuestros objetivos para desarrollar esté proyecto desde Uruguay . Buscando de está manera, nuevos caminos, nuevas alternativas y estrategias para involucrar activamente a diferentes mujeres, jóvenes y adultas, al mundo de las TICs…

TU PSICOPEDAGOGA dijo...

Hola,
Acabo de crear un blog-web para ayudar a las mujeres en el tema de educación de sus hijos. También para que las que son maestras o educadoras puedan compartir experiencias.
Aún no funciona demasiado, pero espero que poco a poco, seamos muchas las que participemos en él.
www.tupsicopedagoga.es